RINCONADA (14/10/2026).- Más de 20 mil peregrinos de Aconcagua y de las distintas regiones del país participaron en las actividades religiosas y misa que se realizaron en una nueva versión de la Peregrinación Juvenil al Santuario de Santa Teresa de Los Andes, en el sector de Auco.
La actividad se desarrolló el sábado recién pasado y en esta oportunidad no se efectuó la tradicional caminata de Chacabuco al Carmelo a través de la Cuesta Chacabuco, la que fue suspendida debido a las condiciones meteorológica.
La fe volvió a congregar a jóvenes, familias y comunidades que participaron en una jornada marcada por las animaciones, la oración, el servicio, la esperanza y una profunda expresión de devoción a la religiosa Carmelita.
El masivo evento cristiano que se realiza todos los años mantuvo intacto su sentido, como fue el encontrarse con Jesús siguiendo el ejemplo de la primera santa chilena bajo el lema de este año: “Jóvenes: el bien crece silenciosamente desde la tierra”, inspirada en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
Desde las 6:00 de la mañana comenzaron a llegar los peregrinos al Santuario de Auco. La música de Emuná Banda y la animación de distintos movimientos juveniles dieron la bienvenida a quienes, pese a los cambios de programación, quisieron mantener su encuentro anual con Teresita.
Junto a los cantos y la alegría también hubo espacios de profundo recogimiento. Tras la Eucaristía de las 8:00 horas en el monasterio, cientos de fieles acompañaron en silencio y al son de las campanas la procesión del Santísimo Sacramento, encabezada por el rector del Santuario, padre Rodrigo Aguirre, hasta la carpa de adoración.
Durante la mañana, los asistentes se acercaron a rezar ante el Santísimo, mientras la cripta de Santa Teresa de Los Andes recibió a numerosos visitantes que quisieron detenerse ante el lugar donde descansan sus restos. Las confesiones y la Pastoral de Escucha ofrecieron también oportunidades de reconciliación, acompañamiento y reflexión personal.
Fueron distintas maneras de vivir una misma experiencia espiritual: buscar a Dios, poner en sus manos las propias intenciones y dejarse interpelar por el testimonio de una joven que hizo del amor a Cristo el centro de su existencia.
A las 13:00 horas la procesión y entronización de la imagen de Santa Teresa volvió a reunir a los peregrinos en torno a la figura de la joven religiosa, cuya vida continúa inspirando a nuevas generaciones.
El momento central se vivió a las 14:00 horas, cuando el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, presidió la Santa Misa en la explanada, y que fue concelebrada por monseñor Luis Migone, obispo auxiliar de Santiago; monseñor Alberto Lorenzelli, obispo auxiliar y vicario general; el padre Rodrigo Cordero, vicario para la Pastoral; el padre Manuel Reyes, asesor de la Delegación para la Esperanza Joven, y el padre Rodrigo Aguirre, rector del santuario; entre otros sacerdotes, que ingresaron en procesión para celebrar la Eucaristía, el momento más importante de la jornada.
Durante su homilía, el cardenal Chomali invitó a los peregrinos a contemplar la belleza de la creación y descubrir en ella la presencia amorosa de Dios. “Hermanos y hermanas, la razón última de nuestra existencia es el amor de Dios”, afirmando que “Dios te ama hasta el punto que ha dado a su Hijo. Nos ama hasta el extremo”.
Hizo un llamado a los católicos a vivir su fe con convicción y expresarla en acciones concretas de amor y servicio. “Los católicos somos más de lo que quieren hacernos creer que somos”, recordando que ser católico es una vocación que debe vivirse en profundidad “amando a Dios y sirviendo al prójimo”. En este sentido, subrayó que la fe debe manifestarse en acciones, “porque solamente viendo las obras las personas van a creer”.
El pastor también destacó la necesidad de construir “una Iglesia misionera, servidora y que se compromete con Dios”, participando activamente en la sociedad y contribuyendo a los grandes debates del país desde su visión de la dignidad humana, reconociendo a cada persona como un ser creado a imagen y semejanza de Dios y redimido por Cristo.
Hacia el final de su homilía, el arzobispo recogió también el llamado del Papa León XIV en su encíclica Magnífica Humanitas, invitando especialmente a los jóvenes a no dejarse dominar por la tecnología. Enfatizó la importancia de aprender a desconectarse de las pantallas, recuperar el silencio y disponer de espacios para la reflexión, la oración y el encuentro verdadero con los demás.
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