Las cifras del sistema STOP de Carabineros muestran disminuciones significativas en delitos relevantes durante el último trimestre en las comunas de la provincia de Los Andes. Un resultado que merece ser reconocido y que pone en valor el trabajo coordinado entre las autoridades y las policías.
La seguridad pública es, sin duda, una de las principales preocupaciones de las familias chilenas. Por eso, cuando las cifras muestran avances concretos en el combate a la delincuencia, lo responsable es reconocerlos, valorarlos y, al mismo tiempo, exigir que ese trabajo se mantenga y profundice.
Los últimos datos del Sistema Táctico Operativo Policial (STOP) de Carabineros de Chile, correspondientes a octubre de 2026, entregan señales alentadoras para nuestra provincia y merecen una atención especial. No estamos hablando de promesas ni de anuncios, sino de disminuciones en delitos que afectan directamente la tranquilidad y la calidad de vida de nuestros vecinos.
En Los Andes, por ejemplo, se registra una disminución del 38% en los robos con violencia e intimidación y del 45% en el microtráfico, un dato especialmente relevante por el daño que este último fenómeno provoca en nuestros barrios, en la seguridad de las familias y en las oportunidades de nuestros jóvenes.
A ello se suman otros resultados significativos en las comunas vecinas: en San Esteban, la ebriedad y el consumo de alcohol en la vía pública disminuyeron un 50%; en Calle Larga, la violencia intrafamiliar bajó un 30%; mientras que en Rinconada se registró una reducción del 44% en los robos en lugar habitado y del 27,8% en las amenazas simples.
Son cifras que debemos mirar con atención, porque detrás de cada porcentaje hay comunidades que aspiran a vivir con mayor tranquilidad.
¿Qué hay detrás de estos resultados?
La delincuencia no se combate únicamente con declaraciones públicas ni con reuniones que no se traducen en acciones. Se necesita planificación, presencia territorial, intercambio de información, capacidad de anticiparse a los delitos y, sobre todo, una coordinación efectiva entre las instituciones responsables de la seguridad.
En ese contexto, considero justo destacar el trabajo que ha desarrollado el delegado presidencial provincial, Ricardo Figueroa, particularmente en la articulación con Carabineros y las demás policías para enfrentar los problemas de seguridad que afectan a nuestras comunas.
Cuando existe conducción, coordinación y seguimiento de las prioridades del territorio, las instituciones pueden actuar con mayor eficacia y orientar sus esfuerzos hacia los delitos que más preocupan a la ciudadanía. Ese trabajo muchas veces no ocupa grandes titulares, pero resulta fundamental para avanzar.
Reconocer esta labor no significa desconocer que aún quedan desafíos pendientes. Tampoco supone atribuir exclusivamente a una autoridad la evolución de las cifras delictuales, que depende de múltiples factores y del trabajo operativo de las policías. Significa valorar el papel que cumple una coordinación política y territorial bien realizada, capaz de contribuir a que los esfuerzos institucionales tengan una dirección común.
En momentos en que la inseguridad sigue siendo una preocupación nacional y en distintos territorios se advierten dificultades para contener determinados delitos, los resultados de nuestra provincia constituyen una señal positiva. La comparación debe hacerse siempre sobre la base de estadísticas equivalentes y períodos similares, pero lo esencial es que aquí existen avances concretos que merecen ser reconocidos.
Como concejal de Los Andes, creo que debemos dejar de lado las pequeñeces políticas cuando se trata de valorar aquello que beneficia a nuestros vecinos. La seguridad no puede convertirse en una disputa de protagonismos: debe ser una tarea compartida, donde las autoridades políticas, las policías, los municipios y las comunidades trabajen con objetivos comunes.
Por eso, mi reconocimiento al delegado presidencial Ricardo Figueroa por impulsar y sostener una labor de coordinación que contribuye a enfrentar la delincuencia en nuestra provincia, y a Carabineros de Chile por el trabajo operativo que se refleja en estos indicadores.
La seguridad no se resuelve de un día para otro, pero cuando los resultados comienzan a mostrar avances, corresponde reconocerlos y perseverar. El desafío ahora es consolidar estas disminuciones, evitar que los delitos vuelvan a aumentar y lograr que cada familia de Los Andes, San Esteban, Calle Larga y Rinconada sienta que las instituciones están presentes y trabajando para protegerla.
Porque, al final, la mejor evaluación de una gestión de seguridad no está en sus discursos, sino en su capacidad de contribuir a que las personas vivan más tranquilas.
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