LosAndesOnLine
 
 
 
 
  Viernes, 9 de Octubre de 2026  
 
 

 
 
 
Opinión

Cerebro y redes sociales

Por Claudia Figueroa Magíster en desarrollo Cognitivo, Escuela de Fonoaudiología, Universidad Andrés Bello

  • Tuitea
  • Comparte
  • Imprimir

 
Más Noticias
     
  Ley Cholito y financiamiento estatal en Chile
  El criterio y la IA
  Hablar de salud mental también es prevenir
  Aceptación corporal: un desafío para la salud mental de los jóvenes
  Plaguicidas y primavera: una deuda con la salud laboral
  El trabajo que no termina
 
 

El cerebro tiene una forma de procesar la información, atender al entorno y generar soluciones o respuestas a los desafíos a los que nos enfrentamos que es ordenada, creativa o predecible y entrenable, por un sistema interno de monitoreo que incluye varias habilidades o funciones psicológica como es la atención, la memoria, la planificación, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva entre las principales.

El uso de pantallas de manera prolongada, no educativas o interactivas y en especial, su utilización en etapas iniciales del desarrollo cerebral no sólo compromete aspectos esenciales de nuestra capacidad para aprender, sino que también aspectos relacionados con la socialización y la regulación emocional.

Entre las habilidades más afectadas estaría la Memoria de Trabajo, la Atención, el Control inhibitorio y la Flexibilidad cognitiva. Ello según las investigaciones actuales, se relaciona con que el uso de pantallas no educativas, suele  disminuir los tiempos de espera de una recompensa y por tanto, su cerebro se entrena en una acción-reacción inmediata que  no suele estar ajustada al aprendizaje de contenidos tan importantes como la lectura, la comprensión de información, el seguimiento de instrucciones complejas entre otras en la que la inversión de tiempo es fundamental y muy por sobre los estímulos que aprenden los niños con las pantallas.

Junto con lo anterior, también se comprometen aspectos del cerebro tan variados como el control inhibitorio, disminuyendo la posibilidad de autorregulación y control por medio de la tolerancia a la frustración, gestión de impulso e incluso la regulación emocional. Ello además de una planificación y organización que se entrena en el logro de metas inmediatas, con bajo manejo de una organización y reflexión que tienda a la racionalización o al menos la comprensión de la causalidad de las acciones, que nada tiene que ver con lo que sucede por ejemplo en la escuela.

El uso de pantallas disminuye la posibilidad de interacciones sociales contextualizadas en el juego, el aprendizaje social y de las reglas de interacción, así como la recompensa emocional de ser y estar con otros de su edad.

En el sentido más profundo del aprendizaje, el uso de pantallas no educativas por tanto es un factor que perjudica el desarrollo global de los menores y que en algunos no sólo comprometerá la capacidad de aprender o pensar, sino que también los limita en sus recursos emocionales y sociales.

No podemos olvidar además algo fundamental y es que nuestro cerebro como especie humana se nutre y expande desde nuestro propio cuerpo, pues capacidad física que es fundamental para explorar, conocer y aprender del mundo y ello es limitado en un uso pasivo y sedentario con las pantallas.


 
 
Twitter Facebook Flickr
 

Ley Cholito y financiamiento estatal en Chile

El criterio y la IA

Cerebro y redes sociales

Hablar de salud mental también es prevenir

 
 
 
¿Considera que la Provincia de Los Andes sea una alternativa para la construcción de una cárcel regional?
Si, hay lugares apropiados para su emplazamiento.
De ninguna manera, por el impacto negativo que genera.
Me da lo mismo.
Ver resultados
 
 
 
Diario Electrónico Andes Online® | ©2000-2026 Derechos Reservados.
Miembro de EMR™ Chile - Estadísticas de Medios en Internet - Estadísticas Certificadas
Andes Online is Licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Chile License
Prensa | Publicidad | Contacto